Costumbres y Tradiciones

Sierra de Gredos – Valle del Tiétar

Costumbres y Tradiciones de Casavieja

A lo largo de la historia, cada pueblo del Valle del Tietar y la Sierra de Gredos, va creando su propia entidad y se va diferenciando claramente de los que le rodean, aunque también se produzcan similitudes, pues eso es inevitable, pero que van a reflejar su propia alma.
Se va a comenzar con las costumbres y tradiciones que perduran desde antaño, que van a pasar de generación en generación, de padres a hijos y que individualizan a cada pueblo. Algunas se han perdido, pero todas forman parte de la identidad personal de cada sitio.
Se va a seguir el orden del Calendario, pues la mayoría de las tradiciones se hacía en una fecha determinada siguiendo los parámetros del Santoral o de las labores del campo.

• El 31 de Diciembre, NOCHEVIEJA, entraban en quinta los mozos que ese año iban a cumplir el servicio militar. Esto suponía un gran cambio en la vida rutinaria de los mozos de los pueblos que tenían que incorporarse a filas y servir al rey.
Los quintos comenzaban su andadura echando las Rondas, este tema es tratado más extensamente, en el capítulo posterior dedicado a folklore. Se comenzaba alrededor de la media noche en la puerta de la iglesia, la primera ronda se dedicaba a la Virgen y durante toda la noche se rondaba bajo los balcones y en las puertas de las mujeres amadas.

• El 6 de Enero llegan los REYES. La noche anterior se echaban las Rondas y sus Majestades dejaban a los más pequeños de la casa, una naranja y un mazapán, llamados en este pueblo “cabrillas”. En la actualidad esta fecha es muy esperada por los niños pues se hace una gran cabalgata en la que participan todos los grupos de Nochebuena, las Asociaciones Culturales, el Grupo Folklórico, la Asociación de Mujeres, el Apa, la Peña Taurina y la Cruz Roja, aportando cada uno su granito de arena para que esa noche resulte inolvidable para los más pequeños.

• El 17 de Enero, S. ANTONIO ABAD o también llamado S. ANTÓN, patrón de los animales. Esta era la siguiente fiesta para los quintos. La noche del 16 al 17, los mozos iban a los pajares y “cogían prestados” los burros de los vecinos, a los que adornaban con un collar de cencerros y paseaban por todo el pueblo levantando la ira de los dueños de los burros, que se asomaban a las ventanas al oír el bullicio.

• El día de S. SEBASTIÁN, el 25 de Enero es fiesta en este pueblo sólo para los funcionarios del Ayuntamiento y la Corporación de Gobierno. Ese día van a misa y después a comer todos juntos.
Hay varios refranes que se refieren a los días, que por esa fecha se van alargando:

Por los Reyes lo conocen los bueyes,
Y por S. Sebastián, el gañán.
Y refiriéndose a las fiestas:
S. Sebastián el primero,
Detente varón que es primero S. Antón,
No tengamos tantas leyes que son primero los Reyes.

• El día 3 de Febrero es S. BLAS con sus característicos ZARRAMACHES. Se dice que los vaqueros se vestían de esta forma: con unos pantalones y unas camisas largas, a la manera de casaca, de color blanco, con un felpudo a la espalda y a la cintura un cinturón de cencerros que suenan con el movimiento. En la cabeza un gorro, con la forma de un cucurucho, parecido al de los Nazarenos de Semana Santa, del que pendían unas cintas de seda de diferentes colores y que solamente dejaban al descubierto los ojos para que así no les conocieran. En una mano llevaban una naranja y en la otra, una vara de mimbre. El motivo era ofrecer la naranja a los niños y al cogerla les sacudían en las manos con las flexibles varas. Solían ir a casa de los amos a pedir un chorizo para comérsele ese día.

Zarramaches 2016 Casavieja Ávila
Los empleados y concejales del Ayuntamiento se reúnen, también ese día, para comer otra vez todos juntos, pero esta vez pagan a escote, es decir, cada uno lo suyo.

Un refrán muy conocido de este día es:

Por S. Blas
La cigüeña verás
Y si no la vieres
Año de nieves.

• A fines de Febrero o principio de Marzo, según cuando cae la Pascua, comienzan los “CARNAVALES”, en los que la gente se disfrazaba con cualquier trapo que encontraba en los “sobraos” y desataba sus pasiones, antes de que la cuaresma les impusiera el ayuno, la tranquilidad y la pureza.
Los días de los Carnavales eran; el domingo, lunes y martes. Esos días, LOS QUINTOS, comían todos juntos, por eso, previamente iban a las casas de vecinos y familiares a pedir algo con lo que pudieran hacer la comida, unos les daban dinero, otros una morcilla, otros un chorizo, otros unos huevos…, es decir, cada uno lo que podía. Con “las perrillas” que sacaban compraban un cordero al que mataban y comían junto con lo que recogían. Una cocinera iba a preparar las comidas a la casa ofrecida por algún quinto
Los quintos se vestían de soldados, anticipándose a lo que se les avecinaba, e iban haciendo un desfile militar por las calles de todo el pueblo. A la cabeza iba el abanderado, haciendo juegos malabares con la bandera y el resto detrás, ordenados en filas, portaban unas grandes alabardas de metal con una argolla en la punta, a las que se anudaban numerosas cintas de seda, adornadas con florecillas y cenefas de la misma cinta. La gente se ocupaba de elegir y, como no, criticar, las cintas más bonitas, así pues, los muchachos rivalizaban por hacerse con las mejores cintas del pueblo recorriéndose numerosas casas para que se las prestaran.
El martes, era el día en que “montaban a caballo” a las mozas. Esto ahora es recreado, por eso se lucen las ropas típicas y se visten a la “vieja usanza”.
Por las tardes-noches, se amenizaba la fiesta con baile, hecho numerosos años, y hasta relativamente hace poco, en el Salón de “la Eusebia”.
Más adelante, los carnavales, serán tratados más extensamente, ampliando la fiesta al momento actual.

• Cuarenta días después del Miércoles de Ceniza, llega la SEMANA SANTA. Hay que decir, que la Semana Santa, es vivida en Casavieja, con mucha devoción y todavía se practican las tradiciones instauradas desde bastante antiguo, como cantar “el Calvario” durante las procesiones.
Comienza el Domingo de Ramos y cada vecino lleva un ramo de olivo para que sea bendito por el sacerdote. Estos ramos se solían poner en las ventanas o balcones de las casas y al parecer protegía de los malos espíritus, brujas y mal de ojo.
El Jueves Santo, los más pobres del municipio iban casa por casa a pedir a los más pudientes. Cada uno aportaba lo que pudiera; patatas, aceite, pan… esto se solía hacer hasta la hora de misa, que era por la mañana y por la tarde la procesión. En esta misa, doce cofrades de la Vera Cruz asumían el papel de los doce apóstoles y el señor cura hacía de Jesús, así se recreaba el momento en que Cristo lavó los pies a sus discípulos en la última cena.
El Viernes por la mañana, se hacían los Oficios Sagrados, y por la tarde la procesión. Por la noche se hacía la procesión del Silencio a la que se asistía con una vela.
El Sábado los quintos madrugaban e iban a lo más alto de la sierra a buscar clavellinas, las primeras flores que nacían en primavera en las cumbres altas de Gredos, y tejo. Por la tarde bajaban a la iglesia y hacían un arco con las ramas del tejo y lo adornaban con las flores y con cáscaras de huevos pintadas. Lo ponían en el murete de la entrada de la iglesia y bajo él, debían de pasar la Virgen, con el manto blanco por la resurrección de su hijo y Cristo resucitado. La misa se hacía a las 5 de la mañana y después la procesión, esta procesión pasaba bajo numerosos arcos que cada grupo de vecinos hacía en su barrio, a las 7 de la mañana se abría el baile, tras la prohibición de la cuaresma.
Durante esos tres días, las Cofradías organizaban a sus cofrades para que a cada uno le tocase un turno y así velar, tanto de día como de noche, al Santísimo, es decir, al Sagrario, que lo quitaban del Altar Mayor y lo ponían en la capilla de la Virgen de la Salud, y en la actualidad en la de los Dolores.
El Domingo de Pascua se iba a misa Mayor y a la salida se tiraba el arco. Los niños corrían alborozados a ver si podían coger un ramito de clavellinas y una ramita de tejo que habían traído los quintos de la sierra.
La Semana Santa ha perdurado sin apenas variantes y en Casavieja se vive con total intensidad.

• En Mayo, los días 3, 4 y 5, eran las FERIAS de ganado. Según dicen, eran las más importantes de la comarca, juntándose numerosos tratantes de la zona y ganado para la compraventa. Eran días de gran fiesta, con numerosos puestos de almendras y tostones y como no, baile en la verbena de “la Eusebia”, pues era el momento de abrirla con la llegada del buen tiempo. Era la fiesta más importante después de S. Bartolomé. En la actualidad se ha perdido y en esa fecha sólo se ven coches en el paraje del teso de las Eras, lugar del evento. Ahora es diferente pues el tema del ganado ha cambiado bastante y ya no se venden las reses de la misma manera.

• El 15 de Mayo era S. ISIDRO LABRADOR. Se asistía a misa y ese día no se iba a trabajar. En la actualidad, los miembros de la Cooperativa S. José, lo han acogido como patrón e invitan a todo el pueblo y a los niños del colegio a un aperitivo en su local.

• El 13 de Junio, S. ANTONIO. Para esa fiesta había y hay una Cofradía. Todos los Cofrades asistían a misa y después iban a casa del mayordomo de ese año, según la lista, a un convite en el que se repartía una bolsa de pastas que cada cual debía pagar.

• El 24 de junio, día de S. JUAN se iba a los arroyos a coger la flor de la verbena y a ver salir el sol. Después se asistía a misa.

• Después de S. Isidro empezaba la SIEGA. Venían los segadores del otro lado de la sierra y eran llamados “los Serranos”. Antes no había máquinas y todo era hecho a mano. El ejemplo lo tenemos en que los prados se medían por el número de segadores o peones que se necesitaban para segarlo en un día. Para traer el heno, es decir, la hierba seca, se utilizaban los carros uncidos por vacas domadas. Generalmente se solía terminar esta faena el 29 de Junio, S. PEDRO. El último día y en el último carro que traían cargado de heno, ponían un ramo, bien de aliso, bien de fresno, y al pasar la gente sabía que ya habían terminado la faena por ese año. El día de S. Pedro, si un criado no estaba a gusto con su amo o al revés, podían cambiar y escoger otro.

• En Julio se SEGABA EL PAN, es decir, los cereales como el trigo, la cebada, el centeno y la avena. El día 25, Santiago era fiesta y no se trabajaba. En Julio y Agosto SE TRILLABA y se hacían las hacinas de trigo para el ganado.

• A fines de Septiembre la VENDIMIA reunía a toda la familia que cogía sus burros y cestos y caminando iban a las viñas a por la cosecha de uvas.

• El primer domingo de Octubre era la VIRGEN DE LAS GRANADAS. Por la mañana se hacía la misa, por la tarde, el rosario y la subasta. Cada uno bajaba lo que tenía; trigo, miel, uvas, granadas, higos pasados, legumbres…, esto se subastaba y se vendía al mejor postor. Ese dinero iba destinado a las arcas de la iglesia.

• El 1 de Noviembre, día de todos los SANTOS, además de venerar a los muertos, por la tarde se hacía una misa en el cementerio. Ese día se iba a las carnicerías a comprar el tocino, pues habían matado el primer cebón de la temporada. Por la noche, se hacía la “CALVOTÁ”, es decir, cada familia o grupo de amigos se reunía y asaba varias sartenes de castañas.

• En diciembre, las MATANZAS también reunía a las familias. Previamente se pelaban y cocían las calabazas y las cebollas. Los hombres mataban el cerdo y las mujeres lavaban las tripas en el arroyo. Ese mismo día se hacían las morcillas de arroz. Al día siguiente, los hombres “destrozaban” a los marranos y las mujeres guisaban y hacían los chorizos y las morcillas de verano o de calabaza. El último día se dedicaba a hacer los chicharrones y a fregarlo todo.

• En las frías noches de Diciembre los Pastores recorrían las calles cantando sus canciones de NOCHEBUENA. En Nochebuena se iba a misa del Gallo, se tocaba la Nochebuena y se echaban las rondas.

SIERRA GREDOS VALLE TIETAR

Otras costumbres no ligadas a un día fijo y que se hacían cuando la ocasión lo requería eran:

  • LAS BODAS. Este era una de los acontecimientos más esperados del pueblo pues, prácticamente todos los vecinos, asistían a ellas.

Alrededor de un mes antes pasaban dos cosas; la novia recibía una dote por parte del novio, cuando éste iba con sus padres a “comprar a la novia” o a pedirle formalmente la mano. Después se iba a la gran ciudad (Madrid, Talavera…) a por “las vistas”, es decir, el novio compraba los muebles y la novia la ropa de la casa, el menaje y el colchón.

Primeramente se hacía el “publicorio”. El cura ponía los nombres de los futuros esposos y la fecha de la boda para sí, había algún impedimento por el que no se pudieran casar y alguien lo conocía, su obligación moral era decirlo en ese momento. Esto se hacía tres domingos antes de la boda. Esa noche se iba casa por casa diciendo que se casaban y que pasaran por casa a darles la enhorabuena. Cuando llegaban las visitas, se les invitaba a un vaso de limonada y a un bollo o rosquilla que las madres habían hecho.

Otra cosa que se hacía en este tiempo era exponer la ropa blanca y el ajuar de la novia en una sala de la casa de los padres de ésta. Por allí pasaban casi todas las mujeres del pueblo, algunas para ver y otras más maliciosas, para criticar.

Dos días antes de la boda, los hombres iban a por la leña, se solía cortar una encina o un rebollo y se traía con los carros o yuntas. Ese día ya comían todos juntos.

Ya con la leña en casa se amasaba y cocía el pan. También se hacían los bollos y pastas para el convite y comían todos en la casa de los novios otra vez.

La víspera por la noche, se avisaba a las amistades y familiares, casa por casa, para que fueran a misa con los novios. Después, para terminar, cenaban con los asistentes a la boda.

El día de la boda, primeramente, el padrino iba a buscar al novio a su casa, que estaba esperándole con todos los invitados de su parte y todos juntos iban a por la novia. Para bajar a la iglesia, se iba andando y abría la comitiva la novia del brazo del padrino, detrás el novio del brazo de la madrina y a continuación los acompañantes y los “guitarreros” o música que animaba el ambiente. Tras la misa, se iba a tomar el chocolate con bollos y pastas. Después se comía y se daba la vuelta al pueblo con la ropa del ajuar de la novia. En la cena se bailaban las seguidillas y quien bailaba con la novia le daba el regalo o dinero, de ahí la expresión tan oída en este pueblo “voy a dar el baile a los novios”, refiriéndose a que les van a dar el regalo.

Esa noche los recién casados iban a su nueva casa a dormir, si es que los dejaban, pues los amigos les hacían toda clase de barrabasadas y bromas, como esconderles los muebles y lo más importante, la cama.

Al día siguiente la madrina debía dar el desayuno, con chocolate pastas y bollos y las mujeres lo dedicaban al “fregoteo”.

  • LAS CENCERRADAS. Era otro tema relacionado con las bodas. Se solía hacer cuando se casaban en segundas nupcias o ya bastante mayores. Los mozos cogían todo tipo de cacharros con los que hacer ruido, entre los que predominaban los cencerros, y tocaban la “dulce serenata” a la puerta de los nuevos esposos.
  • COBRAR LAS RONDAS. La costumbre decía que a todos los forasteros que se echasen novia del pueblo tenían que pagar un dinero a los quintos para que estos se lo gastasen. No había una cantidad fija, cada uno daba lo que podía, pero si se ponían brutos y se negaban a pagar se les echaba al pilón más cercano, aunque fuera invierno e hiciese frío.
  • Otro tipo de tradición y costumbre, hoy prácticamente perdida era IR DE VELADA. Antes, al no haber televisión ni distracción alguna, la gente, tras la cena, iba a casa de algún familiar o vecino para charlar un rato y entretenerse al calor del hogar.

Esto, en verano, se llamaba SALIR AL FRESCO. Esto todavía puede verse, pues las calurosas noches veraniegas invitan a salir a la calle y distraerse un rato con los vecinos.

En las tardes de primavera y otoño, las mujeres SALÍAN AL SOL. Casi todas sacaban su labor de costura, punto o ganchillo y así comentaban los “temas de actualidad” mientras cosían.