Folclore

Sierra de Gredos – Valle del Tiétar

Folclore de Casavieja

Se puede decir sin ninguna duda al respecto, que el folclore de Casavieja es uno de los más ricos del Valle del Tiétar, pero eso no es lo verdaderamente importante, sino que, es uno de los más vivos.

Los casavejanos participan activamente de su folclore y los más mayores se encargan de transmitir esa cultura oral o popular a los más pequeños, es decir, les enseñan las jotas, rondas, villancicos, canciones de Nochebuena, y su especial Calvario de Semana Santa.

En este pueblo los pregones son precedidos por las cintas que se han grabado con el cancionero típico, durante la época de Navidad se pone “la Nochebuena” y en el resto del año “las rondas y jotas”. Esto es importante porque ayuda a los niños a ir familiarizándose con su música y son capaces de distinguirla de otras.

LAS RONDAS:

La ronda a la mujer amada viene desde bastante antiguo, son numerosos los libros, documentos y películas que recrean un tiempo pasado en los que el enamorado cogía un grupo de músicos e iba a rondar bajo la ventana de su amada  cantándole y a la vez declarándole su amor eterno. En Casavieja la cosa no es diferente, y desde luego esta tradición viene de bastante antiguo. La cita más antigua que se encuentra es en el libro de fábrica de la Parroquia de Mijares, con fecha del 5 de junio de 1741; el texto viene a decir más o menos que, “por causa de una visita del Obispo se prohiben los bailes y los juegos, y también las rondas de los mozos por el alboroto e inconvenientes que se siguen en ellas.” Esto quiere decir que a mitad del Siglo XVIII ya se realizaban noches de ronda y si se hacía en Mijares, lo más seguro que en el resto del Valle también y por tanto, Casavieja es incluida dentro de ello, pero no se puede precisar con exactitud desde cuando comienza a darse esta costumbre, por no haber documentación ni datos referente a ello.

En esta Villa se hace mención de sus rondas en  1912,  en la que se prohibe “las cencerradas, rondas u otros ruidos de noche o día que puedan molestar al vecindario, únicamente en ciertas noches cuya costumbre es tradicional podrán rondar los mozos con músicos y guitarras, pero obteniendo previamente el permiso de la Alcaldía para que puedan presentarse a los serenos, Guardia Civil y otras autoridades…”

En 1925 otro bando dice: “ Únicamente la gente moza conserva la costumbre de celebrar rondas las vísperas de alguna fiesta de días clásicos o de quintos. En tales noches (con previo permiso del Alcalde) salen de ronda todos los mozos del pueblo, llevando alguna guitarra y bandurrias y congregándose en las inmedias de la Iglesia; próximamente a la media noche empiezan por echar la primera ronda a la Virgen…”

Estos dos textos nos dan una idea de cómo se hacían las rondas a principio del Siglo XX y que sentaron las bases de las actuales.

Las Rondas se echaban los siguientes días; Nochevieja, los Reyes, los Carnavales, Sábado de Resurrección, las Ferias, S. Bartolomé, Nochebuena y Nochevieja. Pero en la actualidad hay que hablar de las rondas que preparan los quintos esos días clave para ellas: la noche de Nochevieja, la noche de Resurrección y la noche de San Bartolomé. Los quintos buscan a los músicos, a los cantantes no, porque cualquiera de los acompañantes puede “echarse una copla” si previamente pide su turno por medio de una voz diciendo “voy”.  Los mozos que piden la ronda deben pagar una cantidad módica a los quintos para ayudarles con los gastos que ocasionan los guitarreros.

La hora de comienzo suele darse alrededor de la media noche en la puerta de la Iglesia para ofrecer la primera ronda a la Virgen y a partir de ahí, durante toda la noche y buena parte del día siguiente, se cantaba a la mujer, amada, novia, madre o hermana bajo el balcón o ventana de ella. Algunas mujeres correspondían invitando a vino y dulces a la comitiva, siendo acogido con gran regocijo por parte de los asistentes. Esta costumbre ya solo la practican los quintos, aunque en algún caso aislado, como la víspera de alguna boda, los amigos de la pareja cogen una guitarra y van a despertar a los novios al son de nuestras queridas rondas para, ofrecerles la “Última ronda de solteros”.

Esta costumbre por tanto, es realizada por los más jóvenes  aunque no hay edad limitada para su participación. Las rondas era una costumbre exclusiva de los hombres, pero en este momento la mujer comienza a despuntar tímidamente. Recuerdo la primera vez que cantó una mujer, el “escándalo” y conveniente enfado por parte de los hombres que se dió por esa causa fue mayúsculo. Ahora este tema está más asimilado y alguna moza  atrevida se lanza a cantar alguna estrofa.

Antiguamente echar las rondas a alguna moza era motivo de disputa por parte del enamorado y el hermano, padre u otro enamorado despechado de la joven, que no veían con buenos ojos esa relación. Iban al teso de las Eras para agarrarse a golpes y así solucionar las cosas, ¡menos mal que esta bárbara costumbre ya no se practica!.

La ronda suele tener tres partes claramente diferenciadas: la primera, con un ritmo bastante suave, sirve para el lucimiento de la buena voz y se canta el romance. Como su nombre indica se utilizan, para esas estrofas, romances, algunos populares, otros religiosos y otros recogidos de la pluma del genial Lope de Vega. Esto puede sorprender bastante pero es una muestra de cómo la gente más humilde también bebe de las fuentes cultas.

La explicación a esto es muy sencilla, por lo menos a mi entender; Antes, al no haber televisión, cine… ni grandes entretenimientos existían los juglares, personajes casi olvidados pero de gran importancia para la extensión de la literatura medieval y posterior. Estos señores iban de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo, narrando historias, cantando romances, recitando poesías… la gente, por entonces analfabeta en su gran mayoría, accedía a los libros por medio de estos personajes y aprendían de memoria pasajes e historias que se narraban en las plazas de los pueblos. Esto y junto con la proximidad de las poblaciones hace que las costumbres sean parecidas y a veces las mismas. En los pueblos limítrofes se suelen cantar coplas, estrofas y romances parecidos y a veces los mismos. Generalmente los romances que se cantan son de los poetas Valdivieso y Lope de Vega, siendo los más importantes los de este último, sacados de sus “Rimas Sacras”. Lope los escribió, y el pueblo los ha tradicionalizado, es decir, los ha hecho suyos y los ha recreado con variaciones que allanan las expresiones más refinadas del poeta.

Se va a dar un ejemplo de los cambios efectuados en el romance más difundido de Lope y que todos conocemos: “A la corona”:

TEXTO DE LOPE   

Coronado está el Esposo
No de perlas ni zafiros, 
No de claveles y flores, 
Sino de juncos y espinos
Su santísimo cerebro 
Le traspasan atrevidos,
Frutos que nos dio la tierra
Desde que Dios la maldijo.

  TEXTO POPULAR  

Coronado está el Cordero,
no de perlas ni zafiros,
ni de claveles ni flores,
sino de juncos marinos.
Su santísimo cerebro
le traspasa un atrevido,
frutos que nos dio la tierra
Desde que Dios los maldijo.

La segunda parte son las alegres jotas que rompen el romance repentinamente.

Y la tercera son las seguidillas, coplas con un ritmo más delicado que las jotas.

EL CALVARIO:

Es el texto que se canta en las procesiones de Semana Santa. Se forman dos grupos de hombres, unos se colocan al frente de la procesión y otros a la retaguardia, y cada grupo canta un verso.

Abelardo Rivera en la “Andalucía de Avila”, 1925, hace mención al Calvario diciendo: “Los días que la iglesia consagra la pasión de Cristo son de honda devoción en Casavieja. Las procesiones del Jueves  y del Viernes Santo llevan el sello emocional del “Calvario” entonado por los hombres del pueblo, a su paso por las calles tristes en la Hora Santa”.

En Piedralaves, también se canta pero de forma diferente. Allí un mozo entonala letanía con una tonadilla especial; los mozos la corean y el resto del público guarda silencio.

Eduardo Tejero ha hecho un extenso y profundo estudio del Calvario y descubrió cosas tan interesantísimas como; “El Calvario de Casavieja y Piedralaves se trata de un fragmento de la lamentación IV, Tabla Tercera, del “Retablo de la Vida de Cristo”, de Juan de Padilla, el Cartujano, (Sevilla, 1468-1522?), autor espiritual muy leído por Ignacio de Loyola, Teresa de Jesús…”.

Padilla, fiel discípulo de Mena, lo hace en copla de arte mayor y tres rimas, generalmente de forma abrazada, ABBA-ACCA.

Por supuesto, el texto original nos ha llegado con numerosas variantes y bastante adulterado como es normal con la tradición oral y aquí, esta tradición de cantar el Calvario, ha pasado de generación en generación de padres a hijos… con el consiguiente riesgo que eso conlleva con respecto del texto. Pero lo más importante son los sentimientos y la emoción que produce en el público asistente a la procesión, el recitado de estos versos. Incluso hay gente no creyente que asiste solamente a la procesión para poder escuchar ese lamento tan característico de la Semana Santa Casavejana, “EL CALVARIO”.

LA RONDA DE LOS PASTORES:

Esta es una tradición casi exclusiva de Casavieja y de sus Navidades, aunque actualmente se va expandiendo a los pueblos de alrededor. Esta costumbre se remonta a cuando las gentes del pastoreo bajaba de la sierra al pueblo y recorría las calles cantando y tocando los instrumentos que ellos mismos se fabricaban como las zambombas, hechas con una gran piel de cordero y una pipa que al frotar con la mano mojada hace un ruido característico. Otros instrumentos utilizados son la botella de anís, rascada con una cuchara, El calderillo, que se toca moviendo el asa. La sartén , utilizada como un tambor, “aporreado” con dos cucharillas, o también, tocando su mango con una llave antigua. El almired de metal. Y la bandeja con un borde rugoso para que, al rozarla con una cucharilla, haga el sonido deseado.

SIERRA GREDOS VALLE TIÉTAR Folclore

Los mozos ataviados a la usanza de los pastores de la sierra, indumentaria que se explica en el capítulo siguiente, recorren las calles en las frías noches de diciembre. Las gentes agradecidas por oír los villancicos les da el aguinaldo y también reciben alguna invitación en los bares del pueblo.

En Nochebuena, los pastores amenizan la Misa del Gallo con su música, dando un aire bastante autóctono a la ceremonia con sus trajes tradicionales, cantos e instrumentos.

En los Reyes acompañan  a sus majestades de Oriente en la cabalgata que se organiza la noche del 5 de enero para recibirles de su largo viaje. Al día siguiente les acompañan a Misa Mayor, participando en la eucaristía y ofreciendo sus respetos al Niño recién nacido y a los Magos Orientales.

“CUADERNOS ABULENSES”. Artículo de GONZÁLEZ MUÑOZ, J. Mª.- “Aportación al cancionero del Valle; las Coplas de Ronda en Casavieja (Ávila). Institución Gran Duque de Alba. Ávila. 1996. Pag 250.

“CUADERNOS ABULENSES”.Artículo publicado por GONZÁLEZ MUÑOZ, J. Mª.-“Aportación al cancionero del Valle del Tietar; Las coplas de Ronda en Casavieja (Ávila)”. Institución Gran Duque de Alba. Ávila. 1996. Copia de un bando publicado por la Alcaldía el 25 de noviembre de 1912. Pag 251.

TEJERO ROBLEDO,E.– “Literatura de tradición oral en Ávila”. Mijan, Ávila. 1994. Pag 26-33.